En esta oportunidad quiero compartir un espacio de
reflexión acerca de la nueva versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de
los Trastornos Mentales (DSM -V).
Hace ya varios años, la comunidad científica y
clínica ha esperado por la nueva edición del DSM, la cual se denomina DSM - V. Pensando en los aportes que han
realizado investigadores de todo el mundo en temas de Salud Mental, se esperaba
que el nuevo manual fuese un verdadero aporte a dicha comunidad, no obstante
desde hace años se ha venido escuchando, en la opinión especializada,
diferentes críticas al modelo.
Tantas críticas tuvo este Manual que muchas
asociaciones, entre ellas el National Institute of Mental Health (NIMH) (Instituto Nacional de Salud Mental) – la
agencia de investigación biomédica dependiente del gobierno de EE.UU. y
considerada la mayor proveedora de fondos de investigación en salud mental de
todo el mundo - ha anunciado que dejará de hacer uso de la clasificación del
Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic
and Statistical Manual of Mental Disorders - DSM). El director del NIMH, Thomas
Insel, ha señalado en una nota de prensa que esta decisión ha sido tomada
dado que el DSM carece de validez y que “los pacientes con trastornos
mentales se merecen algo mejor”.
Entonces, ¿qué herramienta usaremos para hacer un
diagnóstico, y más específicamente, un diagnóstico de Trastorno de
Personalidad? ¿Será acaso que aquellos que han luchado por eliminar los
diagnósticos dentro del Sistema de Salud Mental han ganado la batalla?
Esperemos que no sea así, y que una nueva
clasificación diagnóstica no sea mal utilizada generando sólo rótulos de
enfermedades, sino que sea la posibilidad para realizar un tratamiento adecuado
e informado a los pacientes.
Me gustaría mucho que si lees este artículo, puedas
dejar tu opinión al respecto, pues todos tenemos derecho a opinar.
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